Tomar la foto para manipular su imagen, colocándole un disfraz, una segunda piel. Este acto de coser, esconde al animal - expuesto ahora como un objeto en una vitrina - devolviéndolo a un estado más real y natural. El bordado lo hace más íntimo y a su imagen más táctil. La piel de la naturaleza es completada por el acto de tejer, un tejido continuo para abrigarlo y darle un cuidado especial.